Bodegón de caza publicado por El Caballero Español
El magnífico bodegón que ilustra, y da lustre a estas líneas se titula Bodegón de caza, hortalizas y frutas. Mide 68 por 89 centímetros. Fue pintado al óleo sobre lienzo en 1602 por el pintor español Juan Sánchez Cotán (Orgaz, Toledo, 1560 – Granada, Andalucía, Sur de España, 1627). Se conserva en el Museo Nacional del Prado de Madrid, España.
Dentro del Barroco, discípulo de Blas de Prado, Sánchez Catán pintó en principio cuadros de temas religiosos y retratos.
De tendencia manierista en la primera etapa de su pintura, le imprimió después ciertos toques naturalistas, bajo la influencia de Jacop Bassano. Fue considerado como el creador del bodegón español.
Los bodegones de Sánchez Cotán destacan por la sobriedad y humildad de las piezas que retrata. Fue un pintor ordenado y apacible.
Aunque en este cuadro hay un par de faisanes, el pintor no los lleva a un definido primer plano. Suaviza sus colores, manejando luces y sombras de tal manera que el cardo, los sencillos vegetales de la base y las frutas se convierten en protagonistas, absorbiendo toda la luz.
Otra de las peculiaridades de este pintor castellano es su afición a colocar geométricamente las piezas de caza y otros elementos.
Tenía predilección por el cardo, que como en el caso del cuadro que comentamos, ocupó un lugar protagónico en muchos de sus bodegones.
Influyó notoriamente sobre otros especialistas de épocas posteriores.
Juan Sánchez Cotán ingresó en 1603 como hermano lego en el monasterio de la Cartuja de El Paular (Madrid). Posteriormente fue trasladado a Granada.
Pintó su Bodegón de caza, hortalizas y frutasun año antes de ingresar en el monasterio.
© José Luis Alvarez Fermosel
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domingo, 1 de diciembre de 2013
Bodegón de caza
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lunes, 18 de noviembre de 2013
Realidad aumentada despierta comentarios y sensaciones en La Boca
Realidad aumentada despierta comentarios y sensaciones en La Boca
por el arq. Carlos Sánchez Saravia
por el arq. Carlos Sánchez Saravia
Una pareja de ancianos bajo una sombrilla, en la sala principal de la Fundación Proa despierta comentarios en gran cantidad de gente que concurrió a la inauguración de la muestra de Ron Mueck en La Boca Buenos Aires.
¿ Que es lo importante en estas 9 obras del escultor australiano Ron Mueck, que presenta la Fundación Cartier en la Fundación Proa en la Boca?
Su realismo, la escala, o los detalles de sus cuerpos y de sus expresiones. " Dios y el diablo esta en los detalles" , lo importante es que despierta comentarios, inquietudes, emociones y eso es mas que suficiente para visitar esta gran muestra que se presenta en Buenos Aires, antes de partir a Rio de Janeiro, preparandose para el Mundial de Football.
La exposición, que estará abierta hasta febrero de 2014 , es el primer paso de su gira latinoamericana, luego de estar expuesta en Paris de este artista australiano conocido por sus esculturas hiperrealistas.
Una joven pensativa pareja, vestida, una madre de aspecto cansado llevando bolsas llenas de comestibles con su bebé atado a su pecho, o una gruesa mujer desnuda, de mediana edad arqueada hacia atrás por el peso de un hato de ramas.
Las esculturas de Mueck, minuciosamente detalladas, se mezclan con el público, en determinados momentos uno no sabe cuales son los objetos en exposición, las esculturas o el público, ambos se confunden en muecas y expresiones.
Todo dentro de un recinto mágico, el edificio de la Fundación Proa, que presenta imágenes plásticas impactantes tanto en su interior como en las imágenes exteriores que enmarcan sus ventanales.
16 de noviembre 2013 – 23 de febrero 2014
Organización: Fondation Cartier pourl’artcontemporain – Fundación Proa
Auspicia: Tenaris – Organización Techint
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domingo, 17 de noviembre de 2013
Nereidas - Lola Mora vuelve a las escalinatas del Congreso Buenos Aires
Nereidas - Lola Mora vuelve a las escalinatas del Congreso Buenos Aires
Colocan réplicas de un conjunto escultórico que escandalizó a Buenos Aires en 1906; las originales están en Jujuy
Los 30 años del retorno de la democracia, por celebrarse el 10 de diciembre próximo, tendrán una invitada especial: Lola Mora. Como parte de los festejos que recordarán la toma del poder por parte de Raúl Alfonsín tras siete años de dictadura militar, réplicas de dos grupos escultóricos de la controvertida artista argentina se develarán en las escalinatas del Congreso de la Nación, donde hoy aparecen tapadas por telas blancas que alimentan su misterio.
Se trata de un regreso largamente esperado. El pasado viernes 18 de octubre, las estatuas fueron instaladas en la entrada de la sede del Poder Legislativo, pero su historia se remonta a por lo menos un siglo atrás. En 1906, dos conjuntos escultóricos de Mora se inauguraron como parte de la decoración exterior del Parlamento; uno simbolizaba a la libertad y el comercio, y el otro al trabajo, la paz y la justicia. Durante 1905, la artista había trabajado en estas alegorías, primero en Italia (donde estudiaba en el taller del reconocido maestro Giulio Monteverde) y luego en un sector del Congreso, en la entrada de Rivadavia 1836, que por unos meses convirtió en su taller y vivienda.
Sin embargo, su esfuerzo no encontró la aceptación que merecía. Ya en 1903, las críticas moralistas a su fuente de Las Nereidas no habían permitido que la obra se emplazara en el centro de la Plaza de Mayo, el sitio originalmente previsto, y la armonía de esos cuerpos desnudos debió mudarse al cruce de las actuales Leandro N. Alem y Perón (en 1918 sería colocada en el lugar que ocupa actualmente). Las esculturas realizadas para el Congreso se vieron como parte de una trama corrupta de sobreprecios durante la construcción del edificio, en 1905, y en 1913 el diputado radical Delfor del Valle llegó a calificarlas de "adefesios que insultan la memoria de aquellos a quienes pretende homenajear". Dos años después, las esculturas fueron removidas y guardadas en depósitos municipales. En 1916 se las trasladó a Jujuy, donde hasta hoy decoran los jardines de la casa de gobierno provincial. Y ahora vuelven al sitio para el que fueron concebidas, esta vez como réplicas hechas en un taller de San Martín con un proceso de alta tecnología que incluyó fotografías 3D y moldes digitales.
Adelantada a su tiempo
A la vida y obra de Lola Mora siempre las persiguió el escándalo. En 1909, a los 43 años de edad, la artista se casó con Luis Hernández Otero, veinte años menor que ella. Se ha dicho que fue amante de Julio Argentino Roca, y un rumor nunca comprobado asegura que fue bisexual. Además de escultora excepcional, fue contratista en el tendido de rieles del Ferrocarril Transandino del Norte (origen del Tren de las Nubes), urbanista e inventora. A sus críticos los escandalizaba tanto los cuerpos desnudos de sus obras como que trabajara con pantalones puestos. Hija de una estanciera salteña, estudiante ejemplar y mujer de rara belleza, ella jamás perdió de vista la importancia de su trabajo al que defendió, en oportunidad a los ataques a sus Nereidas, con altura y lucidez. "Lamento profundamente que el espíritu de cierta gente, la impureza y el sensualismo hayan primado sobre el placer estético de contemplar un desnudo humano, la más maravillosa arquitectura que haya podido crear Dios", se limitó a decir entonces. El argumento es tan certero que no parece admitir réplicas.
Adelantada a su tiempo, finalmente llegó el momento de su reivindicación. En diciembre pasado, el gobernador jujeño Eduardo Fellner firmó en el Congreso un convenio que impulsa la realización de dos reproducciones de los grupos escultóricos de Lola Mora que se encuentran en Jujuy. Una, la que se instalará en el Congreso, tiene como objetivo devolverle a ese trabajo su espacio histórico; la otra, que se quedará en Jujuy, pretende salvaguardar el material original, mármol de Carrara, que con el paso del tiempo padece el llamado "estrés de clima" y se agrieta. En menos de un mes, los paseantes de Buenos Aires podrán redescubrir una imagen de la libertad con un gorro frigio y el busto descubierto, una figura femenina semidesnuda que evoca la paz y un dios Mercurio tapado con muy pocas ropas. Su historia de desplantes y peripecias es el tema de una película y de un libro en etapa de producción, claras pruebas de la vigencia de una obra cuya autora es justamente homenajeada cada 17 de noviembre, fecha de su nacimiento, con la celebración del Día Nacional del Escultor y de las Artes Plásticas.
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jueves, 10 de octubre de 2013
La señora está leyendo, ¿qué leerá la señora?
La señora está leyendo, ¿qué leerá la señora?
publicado por El Caballero Español
Cabe suponer que la señora leía un libro de algún poeta simbolista cuando su marido, el escultor y pintor francés Paul-Albert Bartholomé (1848–1928) pintaba su retrato.
El cuadro –grises humo, dorados brillantes y algún verde seco- muestra a Prospérie (Périe), hija del marqués de Fleury, muellemente reclinada en un diván, leyendo con aparente interés, o haciendo que leía un libro que a lo mejor no era un libro, sino un dibujo.
Su esposo se adhirió al simbolismo, un movimiento que para unos fue el lado oscuro del romanticismo y para otros una reacción literaria contra la Naturaleza y el realismo.
Bartholomé, después de la muerte de su mujer, en 1878, abandonó la pintura, aconsejado por su amigo Degas, y se volcó a la escultura.
Su primera obra fue la erigida en la tumba de su esposa, en el cementerio de Bouillant Crépi-en-Valois.
La obra cumbre de Bartholomé, empero, fue el monumento a los muertos en la Primera Guerra Mundial de Crespi en Valois.
El simbolismo literario español, cuyos principales cultores fueron Salvador Rueda y Gustavo Adolfo Bécquer, dio lugar a un movimiento más general: el modernismo, que empezó en América Latina, donde tuvo representantes tan ilustres como el cubano José Martí, el mexicano Gutiérrez Nájera y algunos posrománticos como el argentino Leopoldo Lugones, el peruano José María Eguren y el nicaragüense Rubén Darío.
Périe salió tal cual era, bella y calma, en el cuadro que le pintó su marido, que aún hacía honor a la descripción objetiva de la que luego abjuró.
© José Luis Alvarez Fermosel
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domingo, 25 de agosto de 2013
Paisajes comestibles Carl Warner
paisajes comestibles de Carl Warner: una fiesta para los ojos
todas las imágenes cortesía de Carl Warner
todas las imágenes cortesía de Carl Warner
con sede en Londres el fotógrafo Carl Warner utiliza pedazos de alimentos como medio para su serie paisaje fotográficos naturaleza muerta. el conjunto detallado y complejo de las escenas están construidas enteramente de ingredientes: frutas y verduras en cubos, barras de pan, el pescado fresco, y embutidos son sólo una selección de los productos comestibles integrados en cada ajuste. montones de pan crujiente son reinterpretados como paisajes montañosos, y las hebras de espagueti asumen la forma de la marea de un río. Warner y su equipo meticulosamente recopila los elementos pieza culinaria por pieza, creando interpretaciones de estructuras arquitectónicas de renombre, como el Taj Mahal y la Gran Muralla de China, figuras humanas que van desde los conductores de góndola a los vaqueros, y las vistas desde vastos desiertos a una pequeña Toscana mercado.
el vídeo a continuación expone el proceso creativo de Warner durante el rodaje de una de sus Foodscapes, a partir de bocetos de la disposición de la escena global, entonces la identificación de los productos alimenticios lo más estrechamente y de manera realista parecerse a una parte de un entorno real:
'Basura china'
'El Rialto Bridge
'Lechuga paisaje marino'
'Col mar "
"Isla apio '
'Fishscape 1'
la cebolla Taj Mahal (izquierda), gran muralla de la piña (a la derecha)
2001 un breadscape
amazon kayak
breadford y cheesedale
bosque brócoli
casa de caramelo
compra y globos
bosque apio
cereales tazón de polvo
el chocolate express
valle vaquero
puente de pepino
garlicshire
castillo de chocolate blanco
mercado de la Toscana
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lunes, 29 de julio de 2013
“in orbit”: exposición de Tomás Saraceno en Düsseldorf, Alemania
Arquitectura | Novedades
“in orbit”: exposición de Tomás Saraceno en Düsseldorf, Alemania
publicado en Detail-online
¡Fuera vértigo! debería llamarse la instalación que bajo el título “in orbit” acaba de presentar Tomás Saraceno en Düsseldorf (Alemania). El arquitecto de origen argentino y artista afincado en Berlín acaba de invadir el atrio de la K21 Ständehaus de la ciudad alemana con una muestra donde redes de cables, burbujas y globos llenan el espacio bajo la bóveda acristalada. Inaugurado el pasado 21 de junio, el proyecto ha sido llevado a cabo en colaboración con el equipo berlinés Stadler Prenn Architekten.
Fechas: inaugurado el 21 de junio de 2013, permanece visitable hasta el otoño de 2014
Localización: K21 Ständehaus, Ständehaustrasse 1, 40217 Düsseldorf (Alemania)
Telas de araña, órbitas o nubes: bajo la cúpula acristalada del K21, que alberga la colección de arte contemporáneo de Renania del Norte Westfalia, se extiende, desde el pasado 21 de junio, una instalación de cables ligeros a 20 metros de altura proyectada por Tomás Saraceno. Se compone de múltiples niveles y se extiende sobre una superficie de unos mil quinientos metros cuadrados: las redes por las que se puede transitar se encuentran separadas por una serie de bolas de PVC rellenas de aire llamadas esferas. El diámetro de las pelotas llega a medir hasta ocho metros y medio, y algunas son transparentes y otras presentan una superficie especular. La instalación básicamente consiste en el tendido de una serie de cables de seguridad sobre los que se fijaron las redes. En este montaje, Saraceno se inspira en técnicas de uniones y las geometrías de las telas de araña, que literalmente “reteje”.
Para el visitante de la obra de arte sólo hay una condición: la instalación únicamente puede ser transitada y explorada por diez personas a la vez. Esto quiere decir que entre todos deben ponerse de acuerdo para realizar movimientos ya que la estructura de redes no es estable y reacciona sensiblemente a la acción del peso de los visitantes. “Cada una de las líneas no sólo mantiene al explorador en el aire sino que, siendo tejidas en conjunto, le permite actuar a la vez. Es como una red extendida sobre una pradera en el campo. Una construcción cósmica tejida, densa, ramificada y rematada en sus bordes de nuevo con una línea de vida. La red es única en su relación con la arquitectura preexistente” comenta Tomás Saraceno.
Además de la propia instalación, “in orbit” resulta muy interesante por cómo se relaciona con el lugar donde se ha montado: “cuando veo los múltiples niveles de líneas y esferas translúcidas, me acuerdo de los modelos del universo, que representan la fuerza de la gravedad y los cuerpos planetarios. El trabajo visualiza para mí el continuo espacio tiempo, la red tridimensional de una araña, las ramificaciones de la materia gris del cerebro, la materia oscura o las estructuras del universo. “in orbit” determina las proporciones en nuevas relaciones; los cuerpos humanos son los planetas, las moléculas o los agujeros negros sociales”.
Paralelamente a la instalación de redes de Saraceno, existe también en el K21 un espacio artístico, donde pueden observarse arañas de verdad en su tarea de tejido de redes. De esta manera los investigadores pueden experimentar personalmente el fenómeno natural de los arácnidos.
Saraceno comprende sus instalaciones como un continuo desarrollo de la visión geométrica y de las construcciones Richard "Bucky" de Buckminster Fuller en un contexto contemporáneo. Para crear sus suaves y elásticas construcciones, en contraste con las cúpulas geodésicas de Buckminster Fuller, utiliza la innovación tecnológica en el ámbito de los materiales. Además, el artista suele hacer referencia a las fantásticas novelas de Julio Verne. La utopía de Saraceno es un "Air-Port-City", una ciudad nube flotante, que se mantiene como destino ideal detrás de todos sus proyectos terminados, con los que se acerca a ese ideal gradualmente. Hace poco se pudo contemplar también una de sus últimas instalaciones: Cloud Cities, primero en el museo de arte contemporáneo de la estación central de Hamburgo en Berlín (Alemania) y después en la azotea del Museo Metropolitano de Nueva York.
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