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martes, 11 de abril de 2017

Las arañas y sus telas son las protagonistas exclusivas de la muestra de Tomás Saraceno


Las arañas y sus telas son las protagonistas exclusivas de la muestra de Tomás Saraceno


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Se trata una constelación de kilómetros de telas de araña fabricada en los últimos meses por 7.000 arañas de la especie Parawixia bistriata. Se podrá visitar hasta agosto en el Museo Mamba
"Tomás Saraceno: Cómo atrapar el universo en una telaraña", la primera exposición individual en un museo argentino del artista tucumano afincado en Berlín, una constelación de kilómetros de telas de araña fabricada en los últimos meses por 7.000 arañas de la especie Parawixia bistriata.

La ciencia y el arte se balancean con total naturalidad en la obra de este arquitecto nacido en 1973, al punto de que sus singulares creaciones llaman la atención por igual tanto desde la Bienal de Venecia como del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y desde el Museo Metropolitano de Nueva York hasta la Nasa, siempre a raíz de sus investigaciones en torno a las telas de arañas, un proyecto que ya lleva casi diez años y que lo convirtió en la única persona en el mundo que posee una colección de telas de arañas.

En la primera sala, miles de arañas -que ya no están- han tejido kilómetros de telas de finísimos hilos de seda que prácticamente brillan en la sala casi en penumbras, una pieza rara de describir y clasificar. Hay que moverse con cuidado y observar detenidamente para no perderse los detalles de esta construcción original. En tanto, en el subsuelo, los visitantes pueden asistir a una suerte de concierto cósmico, protagonizado por una araña, su fascinante tela y las partículas de polvo presentes en el espacio cuyos movimientos producen un sonido que amplificado retumba en el ambiente.

“Hace 140 millones de años que las arañas están en la tierra. Esta muestra implica ponerlas en el centro de la escena. Es entrar en confianza con esta especie y la posibilidad de colaborar en todo sentido, algo que las especies tienen que hacer más profundamente. Salir del antropoceno, de esta era centrada en el hombre, para poder, en algún momento, vivir y coexistir con otras especies”, dice a Télam Tomás Saraceno, de una rara cadencia al hablar luego de tantos años fuera de la Argentina, de sonrisa tímida y profundos ojos azules.
El discurso científico se fusiona con una veta poética cuando Saraceno describe, con entusiasmo, sus proyectos: “Las arañas siempre largan un hilo cuando caminan, así que una telaraña es siempre un diagrama de una ciudad-grilla o la huella de un recorrido. Nos olvidamos que una telaraña es siempre un mapa de su movimiento. Me gusta pensar que más que un mapa del pasado, de su recorrido, es también un mapa del futuro”, observa el artista.
Y prosigue: “Cuando una araña lanza sus hilos al aire, el viento y el calor las eleva y se transforman en aéreas, sus hilos durante el vuelo son proyecciones de sus futuros caminos, y dependiendo de cuán largas sean esas líneas, el viento las llevará en diferentes direcciones”, agrega el creador, y se refiere así a un particular movimiento arácnido conocido como ballooning, una idea de flotación que también trasladó a algunas de sus más célebres creaciones. Saraceno lo explica y hace un dibujito, con birome, sobre la hoja.

- Télam: ¿Cómo fue el proceso de traer las arañas al museo? ¿De manipularlas para que alcancen lo que te proponías?
- Tomás Saraceno: Es al revés. Cómo las arañas, que hace 140 millones de años están en la tierra, logran manipular a los humanos para tomar presencia en el museo donde estamos ahora. Son especies que saben mucho más que nosotros sobre este planeta, así que las que manipulan son las arañas, no nosotros. Me parece que hay que volver a plantear la pregunta. El antropoceno es una era donde la presencia del hombre en el mundo provoca cambios, cómo el humano domina.. pero el ser humano no domina nada. Va a desparecer, si no aprende de otras especies, a cómo sobrevivir en el planeta. Hay que cambiar esa perspectiva y darse cuenta de que las arañas viven en el museo y en nuestras casas desde siempre. La gente me dice: "Cómo las cazaste?", "¿Cómo las trajiste?'", y hay que invertir la pregunta.
- Télam: ¿Por qué "atrapar el universo en una telaraña"?
- TS: Naturalmente, porque una tela de araña es una especie de captura del universo, porque ahí caen partículas que son más viejas que este sistema solar. Entre 300 y 500 toneladas de polvo cósmico caen a la Tierra a través de la atmósfera cada día, partículas, tan antiguas como el universo.
ubicación

"Tomás Saraceno: Cómo atrapar el universo en una telaraña" se podrá visitar hasta agosto en el museo de Avenida San Juan 350, en el barrio porteño de San Telmo, de martes a viernes de 11 a 19. Sábados, domingos y feriados de 11 a 20. Entrada general: $20. Martes: gratis.


Conversaciones de la critica de arte Alicia de Arteaga con Tomas Saraceno en ocasión de la inauguración de su muestra en el MAMBA Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

lunes, 14 de noviembre de 2016

El Mamba inaugura una retrospectiva de Picasso inédita en el país



El Mamba inaugura una retrospectiva de Picasso inédita en el país
‘Pablo Picasso. Más allá de la semejanza. Dibujos de la Colección del Musée national Picasso-Paris' inaugura el 18 de noviembre.
por Nathalie Kant para La Nación



PARIS.- Hay un documento que Victoria Noorthoorn cuida como si fuese oro. Son las hojas que detallan los dibujos de la Colección del Museo Nacional Picasso-París que integrarán, desde el jueves próximo y hasta fines de febrero, la exposición Pablo Picasso. Más allá de la semejanza en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

En un café parisiense del Marais, la directora del Moderno pasa las páginas con la delicadeza y el peso de aquello que se ama y que se quiere cuidar. Hay fotos de croquis, bosquejos y dibujos en gran formato que son obras en sí mismas, en lápiz, crayón, tinta, pastel, témpera, acuarela. Los periodos se suceden, entre 1897 y 1972, y muestran el proceso de un pensamiento en el que lo siguiente se nutre de lo anterior. Son 75 dibujos realizados por el artista malagueño, desde sus 16 años hasta meses antes de su muerte, que permiten contemplar cada una de sus etapas filosóficas y sus obsesiones.

El dibujo era, para Picasso, el lugar donde reflexionaba y construía su creación, un espacio concebido como un laboratorio de las formas, y el primer terreno de la experimentación personal. Se puede ver el comienzo de su vida, con dibujos de los bares y cabarets de Barcelona; su nostalgia durante el período azul; autorretratos como ese plano de su mano sosteniendo un lápiz en el cual se representa como dibujante; la época de cubismo primitivo (1908-1910) en la cual analiza la figura, e incluso tres de sus papiers collés. También está representado el principio del surrealismo (1914-1916) en donde estudia las dimensiones, y el periodo neoclásico, con los arlequines que también aparecen en el periodo rosa y que son un retrato escondido del artista marginal y bohemio. Una figura que vuelve en 1917 y en 1921, luego del nacimiento de su primer hijo, Paulo.
"El proyecto es muy lindo y la selección no es evidente. No elegimos iconografías fáciles de identificar. Es una selección sutil que permite entrar en el proceso de creación, ver el desarrollo de su pensamiento y su relación dinámica con la representación del hombre, de cerca y de lejos", explica en un francés excelente Noorthoorn, curadora de la muestra. Emilia Philippot, curadora de pinturas (1895-1921) y de artes gráficas del Museo Nacional Picasso-París, trabajó como curadora asociada. "Logramos mostrar sus complejidades y su carácter multifacético. A través de los dibujos se siente que Picasso se agranda paso a paso", agrega, sentada a su lado.

Quimera, 1935. Foto: Gentileza Mamba. ©2016 Sucesión Picasso /SAVA, Buenos Aires
La muestra se produjo en estrecha colaboración con el museo Picasso, que exhibe hasta febrero obras del artista malagueño y de Giacometti, un diálogo artístico entre dos titanes de la historia del arte moderno que eran amigos pese a sus personalidades opuestas y explosivas. Desde la reapertura del museo, a fines de 2014, la nueva dirección desea difundir la colección y trabajar con socios en el mundo entero. Al igual que el resto del universo artístico francés, el nuevo presidente del museo, Laurent Le Bon, antes director del Pompidou Metz, conoce y respeta a Noorthoorn porque ella curó la Bienal de Arte contemporáneo de Lyon en 2011. La confianza, y no sólo estética, es indispensable: las obras de Picasso, que llena salas cada vez que se expone, no viajan tan fácilmente a pedido.
Durante los meses de verano, entre diciembre y marzo, el equipo argentino estudió los 2000 dibujos de la base de datos del museo Picasso. Eligió 500 que pegó sobre una pared y que miraba cada día. De esos extrajo 100 obras y, junto a Philippot, analizó cuáles estaban disponibles y afinó la selección para darle sentido. Desde Buenos Aires tenían muy en claro qué querían que estuviera representado.

Desnudo de pie, 1939. Foto: Gentileza Mamba. ©2016 Sucesión Picasso /SAVA, Buenos Aires
"Hay una secuencia y un recorrido del pensamiento. Se pasa de un dibujo al otro y el siguiente se nutre del anterior. El surrealismo, por ejemplo, no aparece por casualidad: es un ciudadano que vive en su época. A través de sus dibujos sentimos el momento histórico, su historia personal y también la de sus obras. No es nunca el mismo y sin embargo siempre es un Picasso", reflexiona la curadora francesa.
La exhibición se completa con sus obras durante los años de guerra, época en la que dibuja animales y representa la brutalidad, metáfora del nazismo; sus creaciones con dimensión erótica; sus Etudes pour les femmes d´Alger; una pared final con retratos y sus Tête de Femme, y su último dibujo, en 1972. Hay además una parte dedicada a sus escritos de 1935, una época de seis meses en la que deja de pintar y se dedica al dibujo y a la escritura surrealista.
"Nos encontramos con el Picasso histórico y con un artista muy relevante y pertinente para la actualidad -concluye Noorthoorn-. Trataba de acercarse y observar al hombre desde diferentes puntos de vista. Para los artistas jóvenes, es una lección magistral de libertad y de poder del arte."
Hombre sentado con bastón y máscara, 1900 - 1901. Foto: Gestión Mamba, ©2016 Sucesión Picasso /SAVA, Buenos Aires