miércoles, 21 de noviembre de 2018

Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria












16 - 11 La exposición “Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria” inaugura la programación del Museo del Prado para conmemorar su Bicentenario

Una reflexión compartida sobre sus doscientos años de historia centrada en el diálogo entre el Museo y la sociedad, la política patrimonial española, las tendencias que han orientado el incremento de sus colecciones, y la conversión del Prado en un referente para que escritores, intelectuales y artistas nacionales e internacionales reflexionen sobre el pasado de España y su identidad colectiva.

Articulada con fondos artísticos y documentales del Prado –tanto visuales como sonoros- que se exhiben acompañados de obras de artistas que durante estos dos siglos han dialogado con sus colecciones - como Renoir, Manet, Chase, Picasso, Arikha, Rosales, Saura y Pollock, entre otros-, la muestra incluye un total de 168 obras originales, 34 procedentes de distintas instituciones nacionales e internacionales, junto a una importante presencia de material auxiliar como cartelas, mapas, gráficos, reproducciones fotográficas e instalaciones audiovisuales.







La exposición “Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria” inaugura la programación del Museo del Prado para conmemorar su Bicentenario
Miguel Falomir, Director del Museo del Prado; Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado y comisario de la exposición; y Andrés Úbeda, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, en la exposición. Foto © Museo Nacional del Prado


Desde que el Museo Real se abrió el 19 de noviembre de 1819 con fondos procedentes de las colecciones reales, esta institución se ha convertido en uno de los principales depositarios de la memoria pictórica occidental, en punto de referencia fundamental de la cultura española y en un objeto de orgullo colectivo. Doscientos años después de su fundación, el Museo del Prado reflexiona sobre todo ello y lo comparte con sus visitantes en un formato expositivo que durante casi cuatro meses convertirá sus salas A y B en un rico centro de interpretación de su desarrollo y significancia histórica.

Comisariada por Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Prado y en sus propias palabras, la muestra “propone un recorrido cronológico por el devenir del museo, que es un criterio que permite subrayar lo que tiene de institución viva y especialmente permeable a los vaivenes históricos del país. Entre los hechos que se han tomado como puntos de referencia principales a la hora de hilvanar esa historia figuran la conciencia patrimonial española, la forma como se ha ido resolviendo el diálogo de la institución con su público y la sociedad, el reflejo que han tenido en el museo algunos momentos críticos de estos dos siglos de historia nacional, los criterios por los que se ha guiado el enriquecimiento de sus colecciones y la política expositiva, el desarrollo de la historia del arte como disciplina humanística, el impacto que han tenido el museo y sus colecciones sobre el arte y los artistas de los siglos XIX y XX o los contenidos simbólicos que se han ido asociando a la institución”.

Así, el recorrido cronológico se articula en ocho etapas a través de las que se muestra cómo la institución ha desarrollado una personalidad propia, que a su vez ha sido reflejo del devenir histórico del país. Entre los temas tratados destaca, por su relevancia artística, el de la importancia que ha tenido el museo como espacio de reflexión e inspiración para sucesivas generaciones de artistas nacionales e internacionales, que se encuentra representado con obras de Renoir, Manet, Chase, Sargent, Arikha o Pollock, entre los artistas foráneos, y de Rosales, Saura y, muy singularmente, Picasso, entre los nacionales. El recorrido ilustra también, sirviéndose de todo tipo de documentos y obras de arte representativas en cada caso, los avatares institucionales del Prado; la manera como han ido creciendo sus colecciones, y la variedad de fórmulas que se han empleado para ello; los criterios de organización y exposición de la colección; la forma como ha ido asumiendo la promoción de los estudios histórico-artísticos; y las formas a través de las cuales ha ido plasmando su vocación pedagógica, y se ha expresado su relación con la sociedad.

La exposición cuenta con un total de 168 obras originales, de las que 134 forman parte de las colecciones propias y las 34 restantes se reciben en préstamo desde distintas instituciones nacionales e internacionales - EEUU, Francia, Hungría, Reino Unido, Israel, Alemania y Rusia- para crear un contexto que ayude a entender el Museo del Prado en relación con tendencias generales de la política patrimonial europea y mostrar algunos de los términos del diálogo que han mantenido los artistas contemporáneos con la institución.
La Maja desnuda de Goya y desnudo recostado de Picasso
De izquierda a derecha, 'La Sagrada Familia, santa Ana y san Juanito' del Greco, 'La Magdalena penitente' de Pedro de Mena y 'La Virgen con el niño' de Alonso Cano. / EMILIO NARANJO (EFE)

Museo Nacional del Prado. Madrid19/11/2018 - 10/03/2019


Desde que el Museo Real se abrió el 19 de noviembre de 1819 con fondos procedentes de las colecciones reales, esta institución se ha convertido en uno de los principales depositarios de la memoria pictórica occidental, en punto de referencia fundamental de la cultura española y en un objeto de orgullo colectivo. Doscientos años después de su fundación, el Museo del Prado reflexiona sobre todo ello y lo comparte con sus visitantes en un formato expositivo que durante casi cuatro meses convertirá sus salas A y B en un rico centro de interpretación de su desarrollo y significancia histórica.
Comisariada por Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Prado y en… |+
Comisario:
Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado
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Una reflexión compartida sobre sus doscientos años de 
historia centrada en el diálogo entre el Museo y la sociedad, la política patrimonial española, las tendencias que han orientado el incremento de sus colecciones, y la conversión del Prado en un referente para que escritores, intelectuales y artistas nacionales e internacionales reflexionen sobre el pasado de España y su identidad colectiva.

Articulada con fondos artísticos y documentales del Prado –tanto visuales como sonoros- que se exhiben acompañados de obras de artistas que durante estos dos siglos han dialogado con sus colecciones - como Renoir, Manet, Chase, Picasso, Arikha, Rosales, Saura y Pollock, entre otros-, la muestra incluye un total de 168 obras originales, 34 procedentes de distintas instituciones nacionales e internacionales, junto a una importante presencia de material auxiliar como cartelas, mapas, gráficos, reproducciones fotográficas e instalaciones audiovisuales.

Vídeo:
La arquitectura del Museo del Prado


Comentada por Pedro Moleón, profesor de Historia en la Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid y destacado especialista en la obra de Juan de Villanueva (1739-1811), autor del edificio en el que se fundó el Museo en 1819. Duración del vídeo: 15min. Más información sobre la historia y arquitectura del Museo del Prado: https://www.museodelprado.es/museo/am...

ubicación:


street view:







Carta Blanche en Tomás Saraceno en el Palais de Tokyo - ON AIR

Del 17/10/2018 al 01/06/2019



La exposición ON AIR se presenta como un ecosistema en movimiento, con una coreografía con varias voces entre humanos y no humanos, donde las obras revelan los ritmos y trayectorias comunes, frágiles y efímeros que unen estos mundos. ON AIR se construye gracias a la multitud de estas presencias, animadas e inanimadas, que conviven allí.
La exposición es como un todo, que revela la fuerza de las entidades que pueblan el aire y la forma en que nos afectan: del dióxido de carbono (CO2) al polvo cósmico, de las infraestructuras y las radiofrecuencias a los nuevos corredores de movilidad aerea Estas historias invisibles, que conforman la naturaleza de la que formamos parte, nos invitan a repensar poéticamente cómo habitamos el mundo y a reevaluar nuestra forma de ser humano.
A medida que las actividades industriales depredadoras explotan la Tierra, agotan sus recursos y amenazan ecologías completas, ON AIR celebra nuevas formas de imaginar un planeta libre de fronteras y combustibles fósiles, a través de nuevos modos de producción de conocimiento. . De esta manera, la exposición responde a los desafíos planteados por el Antropoceno, un término propuesto para describir una era de la Tierra en la que vivimos ahora, y que comenzó cuando las actividades humanas tuvieron un impacto global en el ecosistema terrestre. Por tanto, especialmente a través de las actividades Aerocene, un proyecto de arte interdisciplinario iniciado por Tomás Saraceno busca revivir una imaginación común de trabajar éticamente con la atmósfera y el medio ambiente,

ON AIR reúne a una amplia variedad de colaboradores, reuniendo instituciones científicas, grupos de investigación, activistas, comunidades locales, visitantes, músicos, filósofos, animales no humanos, fenómenos celestiales, todos los cuales participan en el Exposición de la vida. Talleres, conciertos, seminarios abiertos al público regularmente enriquecen una exposición transformada en una vasta "sesión de improvisación cósmica", que resuena con el ritmo de las reuniones y reuniones nacidas de una nueva solidaridad entre especies.
Los días "ON AIR live with ..."

La exposición ON AIR, que reúne a diario un coro de voces humanas y no humanas, acoge durante toda su duración eventos que enriquecen y metamorfosean, especialmente durante los tres días "ON AIR live with ... ", Un viernes al mes, durante el cual se invita a los visitantes a participar en otras formas de conversación. 

En cada una de estas ocasiones, el 26 de octubre , el 23 de noviembre y el 14 de diciembre , un seminario reúne a investigadores, activistas y artistas en los espacios de exhibición, se ofrecen talleres al público y conciertos excepcionales e inéditos de "jamming with with arañas "de Alvin Lucier, Eliane Radigue y Evan Ziporyn.Comisario: Rebecca Lamarche-Vadel
exposición
Del 17/10/2018 al 01/06/2019

vídeos




ubicación:
13 Avenue du Président Wilson, 75116 Paris, Francia


street view




lunes, 23 de abril de 2018

empece a dibujar la vida real


ARTE


Por Stella M. Brieva para ArquiNoticias GdMd
" Deje de ir a cócteles, deje de ir a reuniones con intelectuales y empecé a dibujar la vida real " dijo Guillermo Roux



El dibujo está en el origen de todas las artes . Es un gesto fundacional, su apertura iniciática a un mundo que reducido a su versión, más austera , no deja de indicar una singularidad: la de quien traza líneas sobre el plano abriendo un nuevo horizonte espacial. 
Gesto desnudo, acto puro de creación, tiene la potestad de postular un recomienzo. 
Esa carga dramática se ve extremada cuando las condiciones de trabajo son reducidas a su mínima expresión, cuando los recursos limitados de que se dispone proponen un auténtico desafío el de volverlos versátiles en su interacción con el mundo. 
Para Roux " DIARIO GRÁFICO " es la oportunidad de saciar su deuda con un público al que no había podido acercarse antes del modo que le hubiese gustado. 
Pleno a sus 88 años  hoy decide tomar las calles y las paredes del Bellas Artes y de la Casa Central de la cultura popular para decir

AQUÍ ESTOY VIVO Y ME QUIERO DIVERTIR
Cecilia Medina Curadora


Cecilia Medina, la curadora de “Diario Gráfico”, explicó que “lo que estamos viendo acá, 
en el MNBA  respecto al contenido de la muestra, consideró que “los dibujos que Roux comparte aquí hablan de la realidad, de su contexto, y de cómo fue reincorporándose socialmente a partir de la prolongada internación que tuvo que atravesar”. 
Con esta exposición, “la gente puede llegar a Roux”, aseguró.

Una exposición sin precedentes en el arte argentino: por primera vez en la historia el Museo Nacional de Bellas Artes será una de las dos sedes de una muestra cuyo recorrido se completará en la Casa de la Cultura Popular Villa 21-24.




El artista argentino Guillermo Roux confesó: “estos trabajos son el resultado de muchas noches de insomnio en las que no encontré otra solución más que dibujar”

¿Qué es? Diario Gráfico es una exhibición que acerca dibujos realizados por Guillermo Roux. Reúne 290 dibujos realizados con birome en sus cuadernos personales, entre agosto de 2015 y diciembre de 2017. Algunos de ellos dan cuenta de su visión del mundo que lo rodeaba al regresar a su casa de Martínez luego de una prolongada internación. Le siguen los que fueron el inicio del comienzo de su rehabilitación: la pileta, su kinesióloga y las personas con las que alternaba esas primeras sesiones que le devolvieran movilidad e independencia.












domingo, 22 de abril de 2018

Murió en Oman el DJ Avicii 20-4

NOTICIAS - MÚSICA - DIGITALES 
El Maradona de la música Electrónica, muere a los 28 años 


video: Avicii Recital En Vivo Levels Wake Me Up Tomorrowland



video: publicidad de Coca Cola

Avicii vs. Conrad Sewell - Taste The Feeling


22-4 Avicii, la primera víctima de la nueva música electrónica de baile 
nota en El País de Madrid

Desde el éxito en 2011 con 'Levels', todo fue hacia arriba a máxima velocidad en la vida del DJ sueco
Tim Bergling, el joven sueco al que llevábamos años conociendo artísticamente como Avicii, nos ha dejado. 
Murió este viernes lejos de su ciudad natal con apenas veintiocho años de edad y justamente diez después de que iniciara su carrera musical. 
Una década que empezó modestamente, conquistando un puerto de montaña tras otro, hasta que el éxito masivo llamó a su puerta en 2011 con ese rotundísimo sencillo que era Levels, una canción de electrónica para todos los públicos, adictiva y que sampleaba a la mismísima Etta James. A partir de ahí, todo fue hacia arriba a máxima velocidad.
Nota completa

martes, 23 de enero de 2018

Rodin, Kiefer y la arquitectura-cuerpo

La Barnes Foundation confronta su obra
Philadelphia, 

Como les avanzábamos el verano pasado, en 2017 se conmemoró el centenario de la muerte de Auguste Rodin. El MET le dedicó una exhibición, Vincent Lindon lo interpretó en un biopic y, hasta el próximo marzo, la Barnes Foundation de Philiadelphia acoge, tras su paso por el museo del escultor en París, “Kiefer Rodin”, una exhibición que confronta obra reciente del artista alemán con esculturas, dibujos y escritos del francés en los que se inspira de forma más o menos explícita.
Fue en 2013 cuando el Musée Rodin comenzó a tantear la idea de proponer a un creador contemporáneo el estudio, desde su enfoque personal, de Catedrales de Francia, un libro al que Rodin dio forma en 1914 (1), con la colaboración de Charles Morice, recogiendo los apuntes dibujísticos de estos templos que había llevado a cabo durante sus numerosos viajes por su país.
Kiefer se hizo cargo del proyecto pero, en lugar de trabajar en una nueva edición de las Catedrales, como era el plan inicial, decidió ir más allá y dejarse llevar por la atracción por los yesos de Rodin –algunos de ellos, raramente presentados al público, se exponen aquí– y generar a partir de ellos un nuevo cuerpo de obra, así como crear un conjunto de pinturas nacidas de su observación de los esbozos y acuarelas de aquel.
El resultado es una puesta en diálogo de dos artistas que han compartido su devoción por las ruinas arquitectónicas y su adopción de procesos creativos enraizados en la noción de mutabilidad y en el trabajo a partir de las posibilidades del fragmento.
Precisamente en Catedrales de Francia Rodin lamentaba el estado en que se encontraban estos edificios en los inicios del siglo pasado, sobre todo las catedrales góticas, que él ensalzaba como grandes logros en la historia humana, no solo en la historia del arte, y también consideraba fuentes de inspiración para su propia producción. Es fácil conectar esa preocupación del escultor por el patrimonio nacional con las profundas reflexiones de Kiefer sobre la identidad alemana, expresadas en grandes y muy expresivos lienzos en los que el autor se enfrentaba al pasado en su gloria y su devastación.


Auguste Rodin. Brazos, manos y huesos. © Musée Rodin
Auguste Rodin. Brazos, manos y huesos. © Musée Rodin

Al margen de temáticas, se hace evidente que muchos procedimientos de trabajo de Rodin han interesado también a Kiefer: sus formas corporales que parecen ásperas, y que resultaban inacabadas conforme a los cánones tradicionales, revelan procesos creativos desordenados en los que utilizaba continuamente fragmentos escultóricos (brazos, piernas, cabezas), ensamblando y volviendo a ensamblar para dar lugar a piezas nuevas. Dado que la propia práctica de Kiefer puede describirse como un continuo ejercicio de desmontaje y reconfiguración, encontró en Rodin un maestro al que volver, una referencia urgente de facetas inacabables.
Del francés en Philadelphia pueden verse La mujer en cuclillas (1906-1908) o Meditación sin brazos (hacia 1900), esculturas que nos hablan de su amor por esas formas fragmentadas y de su enfoque tan crudo como sensual a la hora de representar el cuerpo de la mujer, así como montajes de su estudio y pequeñas esculturillas en las que combinó trozos de obras anteriores con materiales tomados de antigüedades o desechados.
También exhibe la Barnes Foundation algunas notas y dibujos sobre las catedrales galas y otros dibujos y acuarelas en los que Rodin ahondó en las relaciones entre la arquitectura y el cuerpo humano, ya abordadas en la antigüedad.
Del alemán, podemos examinar libros ilustrados de grácil erotismo realizados siguiendo los pasos de Rodin, viajando catedral a catedral. En ellos asocia sus construcciones, igualmente, con el cuerpo femenino. También yesos y esculturas que remiten a formas cautivas aún por eclosionar, a verdades primigenias no embellecidas, y la serie de pinturas monumentales Auguste Rodin: The Cathedrals of France, que rinden homenaje al libro original del escultor y muestran torres ennegrecidas que parecen desaparecer absorbidas por la pintura. Hay que recordar que, en la producción del alemán, la arquitectura ha tomado valor metafórico del ciclo de nacimiento y de la muerte.


Auguste Rodin. Mujer besada por un fantasma, 1900. © Musée Rodin
Auguste Rodin. El beso del fantasma a la doncella, 1900. © Musée Rodin




Anselm Kiefer. Les Cathédrales de France, 2013. © Anselm Kiefer
Anselm Kiefer. Les Cathédrales de France, 2013. © Anselm Kiefer


“Kiefer Rodin”
2025 Benjamin Franklin Parkway
Philadelphia
Del 17 de noviembre de 2017 al 12 de marzo de 2018

(1)

"Catedrales de Francia" de Rodin


Me gustaría inspirar un amor por este gran arte, para venir al rescate de todo lo que aún permanece intacto; para salvar a nuestros hijos la gran lección de este pasado que el presente malinterpreta.
En este deseo me esfuerzo por despertar intelectos y corazones para comprender y amar.
-Auguste Rodin, Las catedrales de Francia
Auguste Rodin era un mujeriego agresivo hasta bien entrada la vejez. El amor por la belleza que le servía noblemente como escultor lo servía como un hombre con notable diferencia. Francis Haskell lo describió como "Nunca un hombre con mucha convicción moral excepto en la práctica y defensa de su arte". Por ahora, entonces, mejor quedarse con el amor del escultor por la belleza tal como se manifestó en su apasionada admiración por los monumentos exaltados de la cristiandad .
Rodin mantuvo notas voluminosas, pero escribió un solo libro:  Catedrales de Francia , publicado originalmente en Francia en 1914 cuando Rodin tenía setenta y cuatro años. No fue traducido al inglés hasta medio siglo después. Beacon Press compensó ese sorprendente lapso con su edición de 1965 bellamente impresa, ilustrada con bocetos de los cuadernos.
El texto no es un tratado arquitectónico. No hace ningún intento de evaluación académica o observación metódica. Compilado día a día a través de visitas periódicas a numerosas catedrales, es completamente obra de un artista que justifica sus apegos personales. Y hacerlo en términos de su oficio.
Durante décadas, Rodin tomó notas sobre lo que observó e hizo bocetos rápidos a lápiz o lápiz. En 1908 contrató a un secretario -primero el poeta simbolista Charles Morice, con poca suerte; luego Rilke, para sacrificar los pasajes de la catedral en preparación para la publicación. Tenía la intención de reavivar la sensibilidad del público a la dignidad y majestuosidad de su herencia románica y gótica. (Y, debería agregarse, para estimular el apoyo a sus propios cánones escultóricos que absorbieron tanto del acomodo gótico del claroscuro). "Toda Francia está en sus catedrales", escribió, "ya que toda Grecia está representada por el Partenón". "
Es cuestionable hasta qué punto el tenor de la prosa de Rodin, que a menudo va en aumento con el exceso y las tensiones simbolistas de Mallarmé, se debe a Charles Morice:
Esta es una mañana pintada por Claude Lorrain, admirable en profundidad. La primavera está aquí. Yo respiro en el deleite de las mañanas de primavera. El gallo anuncia el día. Se exhala un inmenso suspiro. Oh maravilla! La tierra en amor! Paisaje fresco y feliz!
Sin embargo, las bases del juicio son indiscutiblemente propias de Rodin. Somos más ricos para ellos, informados en su punto y barrido por el conocimiento de la antigüedad clásica, especialmente el arte y la historia griegos.

Los lectores de hoy deben descartar un chovinismo excesivo que sea en parte etnocentrismo, en parte un desprecio por el carácter de la modernidad misma. Rodin tenía poca paciencia para lo que él veía como los productos y sistemas mecanizados de la era industrial:
¿Acabará el genio de nuestra raza al desaparecer como esos fantasmas pálidos y formas desaparecidas que ya nadie ve? ¿Era en tiempos históricos o míticos que la Catedral, remando en el espacio por sus contrafuertes, desplegadas todas las velas, la nave francesa, la victoria francesa, bella en cuanto a la Eternidad, abría en su ábside las alas de un grupo de ángeles arrodillados? .
Pero la arquitectura ya no nos toca. Las habitaciones en las que aceptamos vivir no tienen carácter. Son cajas atestadas de muebles. ¿Cómo podemos entender la unidad profunda de la gran sinfonía gótica?
Con respecto a la frecuente crudeza de los esfuerzos de restauración del siglo diecinueve, el disgusto de Rodin por la modernidad era bien ganado y, al mismo tiempo, más moderno de lo que él sabía. Su defensa del gótico secundó la defensa anterior de Victor Hugo de la preservación de edificios históricos. ("Lo entendía como un poeta, porque las catedrales son vastos poemas".) Rodin prestó su voz al todavía joven movimiento para codificar principios y prácticas en el mantenimiento de las reliquias culturales. Leer sus evaluaciones del vandalismo en nombre de la restauración sigue siendo tan instructivo como lo fueron a principios del siglo XX.
Era hostil a cualquier método que estropeara lo viejo para armonizarlo con lo nuevo. Comentando sobre el frontón de Reims, él distinguió entre el aguilón derecho dañado pero todavía original y su pieza colgante retocada. El hastial derecho, intacto, todavía tenía el poder de despertar el entusiasmo del escultor. No es así su compañero reconstruido:
Pero mira cómo el otro frontón, restaurado, rehecho, es deshonrado. Los aviones ya no existen. Es pesado, trabajado frontalmente, sin perfiles, sin equilibrio de volúmenes. Para la Catedral, que se inclina hacia adelante, este frontón es un peso enorme sin peso compensatorio. Oh, este Cristo en la Cruz, restaurado en el 19 º siglo! El iconoclasta que creía haber arruinado el frontón no causó gran daño. ¡Pero el restaurador ignorante! Mediante una restauración tan pesada, el equilibrio cambia.
¡Como si fuera posible reparar estas figuras y adornos maltratados por los siglos! Tal idea podría nacer en mentes que son ajenas a la naturaleza del arte y a toda la verdad.
La vida personal de Rodin ejemplificó la falta de reciprocidad entre el amor a la belleza y la acción moral que los cultistas de belleza ejercen sobre los matices. Vista a la luz de un grupo de amantes que se deshacen de su voluntad con una esposa mejor-que-nunca-tarde-nunca-amada, sus muchas referencias a la forma femenina y los matices femeninos de los elementos redondeados resuenan de forma involuntaria. Las analogías castas a la arquitectura no disimulan por completo la concupiscencia que acecha incluso en la charla de tipo trascendental. Rodin hace de Mujer -cómo decirlo- una hermosa pieza de moldura arquitectónica. Al igual que Venus de Milo ("la primera fuente de alimento para mi intelecto"), ella es toda gracia y convexidad. Y, como una balaustrada curva, invitando a la mano.
Dejando a un lado la exageración de la prosa francesa del siglo XIX, Rodin logra revelar "las grandezas del alma gótica" mejor que su Guía Verde Michelin . No hay lugares obligatorios para consumir. Solo hay un espíritu de lugar para saludar y saborear. Episódico y personal, Catedrales de Francia es una serie de asociaciones y descripciones líricas que dirigen la atención a iglesias menores como las de Chambord o Étampes. Como Rodin sabía: "A menudo aprendemos mucho más de cosas pequeñas que de grandes". Y con él como compañía, vemos los edificios con más simpatía que las anatomías, encarnaciones de un élan que es mucho más que estilo.