miércoles, 30 de mayo de 2012

Monumento de Cristobal Col÷on en Buenos Aires


Juan D altair@telecentro.com.ar
para SALVEMOS las estatuas

Si uno se centra sólo en las cifras que aluden a su construcción, se puede decir que el peso total de la obra orillloque y que la estatua que sostiene, esculpida en el famoso mármol de Carrara, mide más de seis metros y pesa unos 38.000 kilos. Pero esos son sólo datos técnicos. Porque el conjunto, una verdadera joya artística, es uno de los tantos monumentos importantes que tiene Buenos Aires y que muchas veces el apuro cotidiano no nos permite admirar.
Está en el Parque Colón, a metros de la cara menos conocida de la Casa Rosada y de la circular avenida De la Rábida. Evoca la figura de Cristóbal Colón, el navegante genovés que en 1492, buscando un camino hacia las Indias, se topó con un continente al que después se bautizó como América. Y aunque lo inauguraron el 15 de junio de 1921, fue un regalo más de los que la Argentina recibió al cumplirse el Primer Centenario de la Revolución de Mayo. El obsequio vino de parte de la numerosa colectividad italiana y la piedra fundamental se colocó el 24 de mayo de 1910.
El monumento tuvo como padrino y promotor justamente a un inmigrante nacido en 1832 en Lavagna, Italia y que murió aquí, su país de adopción, en julio de 1916. Se llamó Antonio Devoto quien desde 1850, cuando instaló un almacén en el centro porteño, llegó a convertirse en un verdadero empresario, banquero e industrial. Su figura tiene muchas facetas para destacar, aunque alcanza con recordar que fue el creador del barrio que lleva su nombre.
Pero volvamos al Monumento a Colón. Es obra del escultor florentino Arnaldo Zocchi (1862-1940) que fue quien ganó el concurso organizado por Devoto para su construcción. Fue realizado totalmente en Italia y luego, desarmado pieza por pieza prolijamente numeradas, las partes se transportaron hasta aquí. Entonces, el propio Zocchi se encargó de dirigir la obra de montaje en el Parque.
En el cuadrado que le sirve de base, hay grupos escultóricos representando a “La Ciencia”, “El Genio”, “El Océano” y “La Civilización”, inspiradas en los versos de Medea , la obra de Sófocles. También hay imágenes relacionadas con la vida de Colón y junto a unas alegorías que representan “La Fe” y “El Porvenir”, está la puerta que lleva hacia una habitación circular, que iba a albergar un museo dedicado al navegante pero nunca se realizó. A seis metros de profundidad hay otra cripta donde se ven la columnas que son el sostén subterráneo del monumento. Afuera, en la cara que da al río, hay otra curiosidad: las marcas que sobre el monumento dejaron las esquirlas del bombardeo que en junio de 1955 se realizó en un intento para derrocar al presidente Juan Perón. Del otro lado está grabado el nombre de Zocchi y una leyenda en latín: “Molis Artifix”. Significa artista de la piedra. Lamentablemente, el Parque Colón está cerrado con rejas y no se puede acceder a él.
Los conocedores dicen que el de Buenos Aires es el único monumento en América dedicado a Colón en el que el navegante mira hacia el Este, como oteando el horizonte de cara a España. Sin embargo, en la Ciudad, también hay otro orientado en esa dirección. Es el ubicado en la plazoleta Tucumán, a metros del cruce de avenida 9 de Julio con Santa Fe. Se titula “Cristóbal Colón en las Américas” y es obra de otro pintor y escultor italiano llamado Ugo Attardi (Génova, 1923-Roma, 2006). Representa en forma abstracta la conquista española de América y fue instalado el 12 de octubre de 1992, al cumplirse cinco siglos del descubrimiento. Pero esa es otra historia.